lunes, 1 de diciembre de 2008

Discurso de Elisa Carrio en el I Encuentro Nacional del movimiento por la Paz y la No Violencia

Gracias a todos por estar acá, a los organizadores, a Haydee, a los chicos, chicas, adolescentes, sexagenarios y sexagenarias.
La verdad es que, cuando el año pasado, nació esto, era una locura más. Hicimos dos cosas, primero, toda la lectura sobre la no violencia sirvió para conducir y para, por lo menos, un grupo militante pueda conducir por el camino de la no violencia la lucha entre el campo y el gobierno que terminó en la victoria del 9 de julio. Este fue el primer instrumento que usamos para que la gente no corte las rutas, para que no confronte con la violencia de Kirchner, para que se constituya la paz en el suceso histórico de Rosario con 3000.000 personas y para que se logre la victoria con la marcha en Buenos Aires, uniendo al interior y a la capital antes de la votación en el senado.
Ese es el primero ejemplo de cómo una metodología no violenta, el trabajo de ir convenciendo a la sociedad. Ayer, Cristina me decía lo maravilloso de que cuando Kirchner anunció que iría a Necochea, los sectores del campo propusieron un bocinazo: que se manifieste la gente, que no haya escrache sino que sea esencialmente no violento. Es el primer fruto de este movimiento que ya está en la calle y que ahora se puede entender. El otro día en la vigilia de las AFJP, había grupos muy violentos pero terminamos todos a la madrugada tomando mate como si estuviera dando clase en la facultad a la vera del río Paraná. Entonces, tenemos que dar ese instrumento.
Los felicito de corazón, porque de todas las cosas que he creado la que más militantes va a tener en el futuro es el Movimiento por la no violencia. El tema es que hay todavía toda una cultura que no percibe ni la profundidad ni la riqueza de estas cosas. Ni tampoco la extensión ni la expansión de este tipo de movimientos, que tiene que ver con la cultura. Fíjense cómo los movimientos por la no violencia y los derechos civiles de Martin Luther King hizo que hoy un negro, hijo de un africano, pudiera ser presidente del país más importante del mundo. Es decir, lo que hay que rescatar de todo esto es que la no violencia lleva en sí una energía que nos excede; y la violencia lleva en sí una energía que nos destruye. Cuando usamos la violencia, finalmente esa energía que la violencia descarga, aun en el trato, es destructiva. La no violencia lleva a una energía que en sí misma produce frutos.
Voy a contar lo que sucedió ayer porque tiene que ver con el cuento con el que ustedes trabajaron. Ese fue también otro fruto del movimiento por la no violencia que ustedes están llevando a cabo; y que pido disculpas por haberlos dejado solos. Pero lo hice a propósito, porque el movimiento tenía que tener una consistencia propia basada en el esfuerzo; y no tenía que depender y ser un instrumento del partido de la Coalición Cívica. Todo lo que se hizo fue con el esfuerzo enorme de todos ustedes y del grupo organizador. Eso le va a dar una entidad autónoma, una fuerza independiente mucho mayor que si solo fuera el ala o un instrumento de un movimiento político. Siempre digo que lo mejor para que alguien tenga alas es dejarlo volar, y que sienta el vacío de volar para que después tenga la seguridad de volar como el cóndor, pero al principio siempre se tiene esa inseguridad.
Con motivo de las videoconferencias que fuimos dando a partir de marzo, que fue maravilloso porque justo coincidía con el inicio del movimiento por el campo. En una de las videoconferencias se encontraron Adriana –que tiene una fundación que se llama María de las Cárceles, que trabaja en las cáceles del conurbano bonaerense- con gente de Formosa, para que finalmente pudieran -los directores y los maestros de Formosa- venir a recibir las computadoras que reparaban los internos; también una actividad de la no violencia, de la recuperación y de la resiliencia. Fue muy impresionante. Yo he visitado cárceles cuando era funcionaria judicial, y entrar a la cárcel no es fácil, que te llamen los chicos desde los barrotes para que les vayas a dar la mano; y sentir que el 60 % de esas cárceles están ocupadas por chicos entre 22 y 24 años no sólo es fuerte sino que llama a la responsabilidad para saber que la prisión no es la alternativa. Yo le pedí al director del penal que me permita acercarme a las barras de hierro de las pequeñas ventanas de la cárcel y sentía esas manos; y después con los chicos que trabajan en la recuperación de las computadoras, la verdad que fue uno de lo mejores momentos de mi vida, yo lloraba. Entonces Adriana les entregaba a hermanos nuestros wichis, también jóvenes, del interior de Formosa, por supuesto algunos no sabían qué era Ibarreta, La lomita, lugares que son desiertos de tierra donde llueve una vez al año y donde el viento norte es enorme. Venían los maestros y de las asociaciones a buscar esas computadoras diciendo “nosotros hasta ahora creíamos que era un sueño tener una computadora”. Miren la paradoja de la Argentina que quienes estaban brindando su sueño, eran los presos. Uno se pregunta cuál es la violencia estatal; y por el otro lado la riqueza naciente de un país distinto, en el que no sea el estado el que le dé las computadoras a la escuela, sino los chicos presos en el conurbano bonaerense. Es muy fuerte. Me impresionó algo: durante una parte importante de la ceremonia todos hablaban de quiénes eran, de dónde venían, o de lo que hacían; otros hablaban de las redes, otros agradecían a Adriana, pero eran invisibles los chicos que habían arreglado las computadoras. Pasa siempre. Es impresionante que los que habían arreglado las computadoras no se mencionaban. Yo estaba desesperada, por favor – le decía a Adriana- hablemos de estos chicos. Pero claro, la cárcel es la condena a la invisibilización, como lo es el psiquiátrico, como lo es el leprosario. Hay que mirar la historia de la locura en la época clásica, de Foucault. Nadie podía referirse a ellos sino como ‹‹los internos››. Pero la palabra ‹‹interno›› parece no denotar persona: no es Juan o Pedro, no es ‹‹los chicos›› o ‹‹el grupo››, son ‹‹internos››. Entonces, pensé en esos chicos. Me llevo el dolor y la alegría, pero con las dos cosas voy a hacer algo. A la noche pensé -cuando vi el cuento- ¿No será, que la Argentina está presa? Estos chicos efectivamente están presos, no pueden salir, y son los que les están dando a sus hermanos pobres del norte el sueño de la computadora. Quiero hacer mi interpretación del cuento: la Argentina es la que está con candado, presa. Presa de sus propias miserias, de su propia historia, de la violencia, de la mentira. Aunque esa violencia y esa mentira estén encarnadas en alguna persona; hoy Néstor Kirchner, mañana puede ser cualquiera. Pero en este caso un hombre tiene presa a la Argentina. No hay candado, ni barrotes, suplemente hay frustración y miedo: esos son los candados. Entonces, me pregunté, si la Argentina tiene que abrir algunos candados para después revisar los candados -efectivos y reales- de esos chicos ¿Cómo se abrirán los candados de una Argentina presa? Presa de su propia historia. Entonces, pensé que la primera forma de la no violencia es perder el miedo. Las sociedades son violentas cuando son miedosas. Entonces, este movimiento por la paz tiene que estar llamando a vencer el miedo. Recordé una frase de Gandhi, de los textos que vieron y analizaron a lo largo del año, que decía que aun las mayores dictaduras necesitan del consentimiento del pueblo, aunque ese consentimiento sea causado por el miedo; y que la dimensión del dictador crece en la medida que crece el miedo. Pero cuando desaparece el miedo, desaparece el dictador. Esto pasa cunado se cortan las peores relaciones de violencia. Cuando la víctima de la violencia pierde el miedo. Entonces, el movimiento de ahora en más, tiene que trabajar mucho en cómo hacemos para vencer el miedo, que es romper uno de los grandes candados, ficticios, de esa cárcel donde todos estamos encerrados. Hay que pensarlo, no es una cuestión fácil vencer el miedo. Se vence -o se ayuda a vencer el miedo- cuando se entiende que la única muerte que se merece enfrentarse es la de la esclavitud. Cuando se cambia la idea de muerte física. Decía Sartre algo muy interesante ‹‹todo miedo es miedo a la muerte››, a la muerte física. Hay que cambiar eso. Cuando los hombres y las mujeres entiendan que lo más relevante es la muerte de la propia dignidad, de la propia esperanza y de la propia fe. Nadie está más muerto que aquel que no tiene esperanza, que aquel que no tiene fe y que está dispuesto a entregar su dignidad por sólo tener miedo a la muerte física. Esto es algo que hay que poder trabajar en talleres y poder transmitir: cuando un pierde el miedo, gana la libertad.
El segundo candado que tenemos que romper es el de los prejuicios. Seguramente, cuando sea presidente, con Adriana vamos a mostrar en todas las cárceles del país a estos chicos para que la sociedad pueda ver que ahí no hay un invisible delincuente, sino un hijo como el nuestro.
También es preciso romper el candado de los prejuicios ideológicos que hace que algunos no se den cuenta del robo –vaya paradoja- de quienes me acusan de religiosa cuando han convertido en religión a la ideología, en religiones fanáticas masivas, que permiten esconder lo peor: ser cómplices del robo generalizado a la Nación.
Tenemos que liberarnos también de un tercer candado que es creer que la decencia y la honestidad es debilidad; que la no violencia es debilidad. Por eso felicito a los muchos hombres que hoy están acá, porque hay que ser verdaderamente hombre para estar en un movimiento por la no violencia. En realidad ese machismo vacío -típico de la modernidad- hizo que se creyera que la no violencia es débil y que, en consecuencia, como las mujeres llevaban la bandera de la debilidad, la no violencia era en realidad, algo marginal, sentimental, romántico que pensaba ese llamado ‹‹sexo débil››. Sin embargo, ese machismo estéril –que es una cultura, no es un sexo- mató millones de hombres en nombre de la razón instrumental, en nombre de la ciencia, de la técnica y del imperio de la raza aria. En cambio, la no violencia nunca produjo muertes. La no violencia produjo la libración de la India; la no violencia de Mandela produjo el renacimiento de Sudáfrica; la no violencia de Martin Luther King produjo el primer presidente negro de la historia de los Estados Unidos. ¿De qué eficacia, entonces, me hablan? Es muy importante entender, definitivamente, en el mundo que lo mejor que tiene la condición humana es su debilidad. Porque sólo en la debilidad impera el misterio que nos excede, la fuerza que desconocemos. No hay personas más fuertes, que las que, muchas veces, se enfrentan a los momentos más difíciles de sus vidas; y no hay personas más vacías que las que se sienten fuertes porque tienen fama, dinero, poder y fuerza.
Una vez, Laura Bonaparte, madre de Plaza de mayo, me contaba por qué había ido los días jueves a la Plaza de mayo, hace mucho. Entonces, contaba, Laura –que ha tenido muchos hijos desaparecidos, muertos- que ella empezó a andar por la casa, iba a los cuartos y estaban vacíos; era tanto el dolor adentro de la casa que salió afuera. Lo que la hizo ir a Plaza de Mayo fue su debilidad; ahí nació la fuerza. No es que salió con la fuerza de su casa, sino que salió de su casa expulsada por el dolor y ahí nació la fuerza.
El tercer candado que tenemos que romper es pensar que hombres y mujeres somos los de afuera, que somos seres del afuera que circulan por el afuera; que somos la ropa, la casa, el auto, la profesión, el novio, la familia. Pobre Cristina, es un afuera; tan afuera que ella es un afuera y además está en Egipto, que es afuera. Por eso me da tanta pena. Esto también nos interpela, quizá esa sea la expresión paródica, trágica, tragicómica, ridícula, de un afuera que también profesa la Argentina. No, en el interior profundo, no el wichi que vino de Ibarreta, pero les puedo asegurar que en los centro urbanos esto es seguro. Si nosotros solo fuéramos el afuera la verdad es que la historia de la humanidad sería un trágico sinsentido. La humanidad no podría ser registrada ni contada sino como un enrome vacío, sino como una versión histórica de 5000 años del botox. De una superficialidad y una banalidad impresionantes.
Entonces, pareciera ser como una especia de ‹‹combo›› interior, donde lo más rico que tenemos está dentro y no está afuera; donde habitan muchas cosas: los sueños, el amor, el dolor, la esperanza, lo que es gratis. Sin embargo, cuando se pierde, uno sabe que si se pierde no es nada. Entonces, hay dos dimensiones, porque adentro de uno también habitan los miedos, los monstruos, los fantasmas, los quiebres, las especulaciones. Somos eso que estamos adentro, y romper los candados es poder adentrarnos en eso para ser un combo medianamente aceptable, no a los demás, sino a nosotros mismos. ‹‹Que haya un espejo›› decía un poema de Borges, ese lo tienen que analizar. Hace una analogía extraordinaria del Cielo y el Infierno, donde lo que quiere decir es que no hay infierno, no hay fuego, no tinieblas ni diablo. Tampoco el paraíso es lo que pensamos: no hay flores, no hay edén. En la última parte dice que Borges soñó lo que era el Cielo y el Infierno, juega mucho con la idea platónica. Dice que un día nosotros, que estamos hechos de esa rara ficción que es el tiempo, no es encontraremos con nuestro propio rostro, es decir, nuestro rostro se encontrará con nuestro rostro y ahí sabremos si hemos ido al infierno o hemos ganado el cielo. Es tan impresionante, porque él no cree, pero yo elegiría ese cielo. Porque ese es un cielo y un infierno presente, permanente, de tu propio rostro. Creo que, el mundo, o se da cuenta de esto o no tiene salida.
Gracias a dios muchas cosas están sucediendo del cambio de civilización que anunciaba y describí en el texto del 2002, cuando escribí El contrato moral, la construcción de la paz y del Shalom judío, sin entender yo misma lo que era la paz, porque era mucho más violenta que hoy. En el mundo no sólo hay una crisis financiera mundial. Lo que investigué en el 2001 no va a quedar nada porque sus acciones valen cinco dólares. Viene además lo peor, que no es la parte de las hipotecas, de los inmuebles sino el fin de las burbujas de las tarjetas. Piensen que un americano medio mantiene 30 tarjetas, es un sistema de auto endeudamiento con la garantía de la hipoteca. Además el americano medio compraba acciones, así como nosotros podemos tener un ahorro, ellos compraban acciones, entonces la mayoría perdió el 60% de los ahorros de su vida con la caída de las acciones, y tiene que enfrentar la deuda de las tarjetas con sus viviendas en el piso y sin sus reservas. Lo mismo, aunque con diferencia porque son más conservadores, está sucediendo en Europa. Esto demuestra de qué manera cuando el mundo esclaviza al mundo finalmente el mundo se cae. Porque, ¿cuál era el mejor negocio capitalista? alimentar al mundo y educar al mundo. Cuando tenés 6000 millones de personas en la indigencia tu negocio no es el hiperconsumo de las clases altas europeas o las clases medias y altas de Estados Unidos, sino que la única forma de capitalismo organizado es que el dinero del mundo alimente al mundo, eduque al mundo y maneje el mercado de todo el mundo. Esa es la única solución racional, además, es a la que se va. Pero cuántas generaciones se perdieron para que la humanidad tome conciencia de que en realidad la verdadera misión del hombre es el mundo, y el mundo son todos los hombres, todas las mujeres y también la tierra, y también el cielo, y el ecosistema.
Entonces, como movimiento tienen que hacer una gran trabajo en las provincias y en todos los lugares, porque hay que sumar mucha gente. La formación es central. Vienen momentos aciagos para la Argentina, sobre todo para los argentinos que menos tienen. Vienen momentos muy difíciles, desde el punto de vista social y económico. Siempre digo que es como si tuvieran la visión de un pueblo que va caminando a la libertad y que tiene que pasar el zanjón de su propia historia, para dejarla atrás, el zanjón es inevitable. Después se camina. Es un aprendizaje de dejar el mito del eterno retorno al pasado, de los medios corruptos, de los medios republicanos de los medios justos que terminaron en grandes ladrones, en grandes injustos y en el robo de toda una sociedad. En esos momentos –ineludibles-, uno puede pasar el lodo sin embarrarse y sin morirse -en alguna forma de la muerte- solo con dos cosas: con la no violencia del zanjón; y con la esperanza y la seguridad de que después viene lo mejor. Son dos claras herramientas espirituales, porque cuando cae la economía no hay nada. Cuando la crisis es económica, cuando hay despidos, etc. se transita el espíritu. Por eso hay que llamar a mucha gente, porque está ahí la debilidad de un pueblo Pero esa debilidad de un pueblo, encadenado con su propia historia, pero también con su propio gobierno. Una mujer está encadenada a un hombre, un hombre encadena a la nación. Es impresionante desde el punto de vista simbólico. Tenemos que poder transitar ese espacio con la seguridad de la salida, es decir, no es un mar, es un zanjón, y con la no violencia se puede pasar, porque la violencia puede hacer del zanjón un mar. Sé que somos muy pocos, pero sé que hay millones. Somos muy pocos acá aunque seamos muchos en relación a hace un año; pero que ya hay un entendimiento político. Ustedes tienen que trabajar mucho estos dos conceptos: el de la seguridad de la salida y el de la no violencia. Tienen también que estar en las calles, en las plazas, en la radio, llamando. Esa es su militancia. Con estas dos cosas: ‹‹ Seguro que salimos. Va a ser mucho más corto y mucho menos traumático si somos no violentos››. Hay que perder el miedo. Ustedes están destinados a crecer infinitamente, porque lo grande viene de lo pequeño; lo grande no viene de lo grande. El granito de mostaza, habrán escuchado la metáfora de que el reino es como un granito de mostaza, y uno piensa en algo pequeño. Pero cuando se está en Jerusalén donde está lleno de plantas de mostaza en las calles, el granito de mostaza es casi invisible. El granito de mostaza es el pequeño fruto. Lo pequeño es grande, lo débil es poderoso. Por eso ustedes tiene que llevar esa fuerza. Pero débil nace la fuerza, pero pequeño nace lo grande. El gran error de la humanidad es pensar que lo grande surge de las armas o del dinero. El gran error de la humanidad es pensar que de lo grande surge lo maravilloso; que lo que se construye con la omnipotencia de lo grande surja como consecuencia de la necedad, la vanidad y la destrucción Les agradezco de corazón, que haya prendido esta idea, que tiene que prender mucho más, que vean en cada casa, en cada acción, en cada escuela, en lo pequeño, como pueden actuar. Van a ser ustedes los que con este sueño van a ver cumplido, como Martin Luther King el sueño de una Argentina distinta.

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